Pulpín del pedreru con patatines

Se trata del guiso más indiscutiblemente gijonés de todos
Gijón mira al mar, y huele a mar cuando el Cantábrico golpea los muros de la playa de San Lorenzo con toda su fuerza.
Son varias las playas que adornan nuestra ciudad, pero sólo hay una “playa de Gijón” y esa es San Lorenzo, situada en el centro de nuestra villa. Todos los gijoneses hemos pasado la mitad de nuestra vida entre su arena y enredándonos con las algas de la orilla, aún pisamos la fina capa de carbón que el Castillo de Salas vertió en nuestras costas hace tantos años.
La playa huele a verano, a niños corriendo entre el pedreru, a bocadillos de tortilla y helados, y también a marisco, a los ermitaños y camarones que el Minichef “carreta” en el caldero orgulloso de sus capturas.
Y a pulpo, ese invertebrado extraordinariamente inteligente capaz de mimetizarse entre las rocas que le sirven de hogar.


Poseedores de una vista aguda capaz de adaptarse a los cambios de luz,  aprenden observando y tienen un potente sentido del tacto, son, sin embargo, animales completamente sordos y deben adquirir todos sus conocimientos por sí mismos ya que, tras la copulación, el macho se va a comprar tabaco y evidentemente no vuelve, y la hembra cuida de sus casi 150.000 descendientes sin ingerir alimento hasta que éstos eclosionan y tras el alumbramiento muere de inanición.


Y todo esto por no mencionar al pulpo Paul… añadiremos una bondad más a estos cefalópodos, y es que son capaces de adivinar el futuro y dejar en la fría calle a todas las brujas Lolas del mundo.

Para su elaboración necesitamos.

– Un pulpo de tamaño medio (2 kg), congelado al menos 24 horas antes.
– 1 cebolla.
. Un pimiento verde si es pequeño, medio si es grande.
– 2 dientes de ajo picados.
– Aceite de oliva virgen extra.
– Pimentón dulce y picante (éste último es opcional).
– Patatas.

Carece absolutamente de dificultad. A pesar de ser un plato muy conocido en su receta a la gallega, el pulpín del pedreru es el gran desconocido para la gastronomía de nuestro país. Típico en nuestras sidrerías, en los chigres de Gijón acompañado de sidra y un buen pan, he seguido la receta de mi madre, cocinera experta, con magia en las manos.
Dejamos que el pulpo descongele ligeramente. El paso de la congelación es fundamental, permite que la carne ablande y que en aproximadamente una hora y media tengamos el plato perfectamente listo.
Cortar en trozos lo más pequeños posible y reservar.
Verter el aceite de oliva, un buen chorro que cubra el fondo de una olla holgadamente e incorporarle el pimiento, cebolla, ajos y una cucharada de pimentón dulce (y una pequeña picante si es del gusto de los comensales).

Añadir el pulpo, remover y, sin añadir agua, el propio pulpo la soltará, ni sal, también se encuentra en el animal y su propia carne salará el guiso, dejar hacerse a fuego muy bajo hasta que veamos que el caldo ha engordado ligeramente y el pulpo está blando. Aproximadamente 1, 30 h.