Esta sopa de apio puede ser el comienzo de una gran comida. También puede ser una cena casera y reconfortante, simplemente acompañada de pan crujiente. Lo que más me gusta de esta receta es su versatilidad. Además, es muy fácil convertirla en una versión vegana.


Por qué te encantará esta sopa de apio

Esta crema de apio demuestra que los ingredientes sencillos pueden brillar por sí solos. Es algo que aprendí de mis padres inmigrantes, muy ahorradores, que solían preparar cenas deliciosas utilizando ingredientes humildes y económicos.

Como chef, me encanta transmitir ese mismo espíritu, transformando un ingrediente tan común como el apio en una sopa cremosa y reconfortante que resulta nutritiva y sofisticada al mismo tiempo.


Ingredientes para la sopa de apio

Apio

El protagonista de la receta. No olvides reservar algunas hojas de apio para decorar.

Patatas

Utiliza patatas Russet grandes peladas o patatas Yukon Gold sin pelar.

Cebolla y dientes de ajo

Forman una base aromática y sabrosa.

Caldo de verduras

También puedes sustituirlo por caldo de pollo o utilizar una base concentrada de verduras mezclada con agua.

Condimentos

  • Hoja de laurel (opcional)
  • Sal
  • Pimienta negra
  • Pimienta de cayena (opcional)

Hierbas frescas

El eneldo y el perejil combinan perfectamente con esta sopa. Los tallos pequeños también pueden utilizarse.

Crema agria (sour cream)

Puedes usar crema agria con probióticos, crema agria vegana o sustituirla por nata para cocinar o crema de anacardos.

Para decorar

  • Hojas de apio crujientes
  • Semillas de nigella
  • Semillas de cáñamo

Todos estos ingredientes son opcionales, pero aportan mucho sabor y textura.


Cómo preparar la crema de apio

1. Sofríe los aromáticos

Calienta un poco de aceite en una olla grande a fuego medio-alto.

Añade la cebolla y cocina, removiendo ocasionalmente, hasta que esté dorada, unos 5 minutos.

Incorpora el ajo y cocina durante 1 o 2 minutos más.

2. Añade el resto de los ingredientes

Agrega el apio, las patatas, el caldo, el agua, la hoja de laurel, la sal, la pimienta y la cayena.

El líquido debe cubrir apenas las verduras; añade un poco más de agua si es necesario.

Tapa la olla, lleva a ebullición y luego reduce el fuego. Cocina a fuego lento hasta que las patatas estén tiernas, aproximadamente 10 minutos.

3. Añade las hierbas

Apaga el fuego.

Retira la hoja de laurel y añade las hierbas frescas.

Procura no cocinarlas para conservar su color verde intenso.

4. Tritura la sopa

Utiliza una batidora de inmersión o una licuadora para triturar la sopa hasta obtener una textura suave y sedosa.

Si utilizas una licuadora convencional, trabaja en tandas y no la llenes más de la mitad. Cubre la tapa con un paño de cocina para evitar salpicaduras.

Consejo: Para obtener un color verde más intenso, añade un puñado de espinacas baby antes de triturar.

5. Calienta suavemente

Vierte la sopa nuevamente en la olla y añade la crema agria (o el sustituto elegido).

Mantén el fuego bajo para preservar el color verde brillante.

6. Decora

Si deseas preparar hojas de apio crujientes:

  • Calienta una cantidad generosa de aceite de oliva en una sartén pequeña.
  • Fríe una hoja de prueba durante 10 a 20 segundos por cada lado.
  • Si queda crujiente, continúa con el resto de las hojas, evitando llenar demasiado la sartén.

Calcula entre 3 y 5 hojas por plato.

Si lo deseas, utiliza el mismo aceite para tostar las semillas de nigella hasta que empiecen a chisporrotear.

Decora la sopa con las hojas de apio, semillas de nigella, semillas de cáñamo y un chorrito de aceite de oliva.


Variaciones de la receta

Muchas veces omito por completo los lácteos y preparo esta sopa con anacardos cocidos directamente en la sopa.

En otras ocasiones añado crema agria o crème fraîche para darle un toque ácido y una textura más rica.

La versión tradicional suele prepararse con mantequilla y nata líquida, que también es una excelente opción.

Elige la variante que mejor se adapte a tus gustos.


Sugerencias para servir

En esta versión, la sopa está decorada con hojas de apio crujientes, semillas de nigella tostadas y semillas de cáñamo, pero puedes personalizarla como prefieras.

Las hojas de apio crujientes aportan una presentación elegante y son muy fáciles de preparar.

Sobre las semillas de nigella

Las semillas de nigella son muy utilizadas en la cocina india y de Oriente Medio. Tienen un sabor intenso con notas de cebolla, pimienta y hierbas aromáticas, especialmente cuando se tuestan ligeramente en aceite.

También pueden encontrarse bajo los nombres de:

  • Comino negro
  • Alcaravea negra

No son imprescindibles, pero si las tienes a mano, aportan un toque especial a la sopa.

Otras opciones de acompañamiento

  • Picatostes tradicionales
  • Picatostes de halloumi
  • Picatostes de mijo (sin gluten)

Cómo conservar la sopa

Guarda la crema de apio sobrante en un recipiente hermético en el refrigerador durante un máximo de 4 días.

¿Se puede congelar?

Sí.

Para una conservación más prolongada, puedes congelarla hasta 3 meses.

Para obtener mejores resultados, congela la sopa sin la crema agria, ya que puede adquirir una textura granulosa al descongelarse.

Simplemente añádela después de recalentar la sopa para recuperar una textura suave y cremosa.


Beneficios del apio para la salud

Si tienes curiosidad por los beneficios del apio, son numerosos:

  • Ayuda a combatir la inflamación.
  • Puede contribuir a reducir el colesterol.
  • Favorece el control de la presión arterial.
  • Es rico en antioxidantes.

Más allá de sus propiedades saludables, simplemente adoro su sabor. Soy de esas personas que rellenan los tallos de apio con mantequilla de almendras y les añaden una pizca de sal marina y pimienta recién molida. ¡Un tentempié delicioso!

Aunque sea un ingrediente muy común, el apio es un auténtico potenciador del sabor.